Malecón Habanero

El viernes como estaba ya planificado para muchos conocedores, la llegada de embarcaciones que tirarían sus anclas al limite de las aguas territoriales de Cuba (12 millas). Por el mal tiempo no salieron las que al principio estaban planificadas pero con los cinco que llegaron a la meta, sirvieron para que ese día no se olvidara para los cubanos.

En medio del mal tiempo, la lluvia, las olas que mojaban hasta la calle se hizo imposible para que lo normalmente uno esta acostumbrado a ver el muro del malecón lleno de personas que se sientan a conversar, divertirse y mirar al horizonte. La calle G o avenida de los presidentes estaba en los preparativos del concierto de X Alfonso, mucha de la juventud se encontraba en el lugar en espera de que comenzara el evento y también distraer la atención hacia el malecón.

Caminando desde la avenida de los presidentes hasta el costado del hotel nacional, se veía la soledad desde G hasta toda la parte que rodea la embajada de EE.UU esta siempre limitada a que las personas no caminen por la acera cercana a la misma, pero si se transita por la acera del malecón pero por el mal tiempo no había ni una sombra.

En fin todas las personas estaban concentradas desde el “Tangana” hasta la calle 23 del vedado, con extranjeros en expectativa de los fuegos artificiales, las brigadas de respuesta rápida de los Castros, los del partido, centros de trabajo como Labiofan y el aeropuerto “José Martí” y otros. La prensa se encontraba en el hotel nacional resguardándose de la lluvia, se cambiaba un poco mas la rutina del malecón habanero, se tornaba mas inquieto, las personas perdían un poco el cuidado de las calles altamente transitadas por automóviles ocurriendo un accidente por la situación que se vivía en ese momento.

Los dueños de las calles empezaban a provocar para buscar enfrentamientos con los trabajadores que estaban consumiendo bebidas alcohólicas al punto que discutían entre ellos mismos. La noche se torno corta con la llegada del primer fuego artificial a muchos se les olvido la lluvia, el tiempo, el hambre y el transporte. A pesar del cielo cerrado se vio en el horizonte las luces que paralelamente llegaban a nuestros ojos a una altura de un metro.

Un día para no olvidar y recordar la gran satisfacción que se siente estar luchando por los Derechos Humanos en Cuba.

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